Hola, ¿qué tal? Soy Carlos Castro, fotógrafo, productor de vídeo y, sobre todo, un loco apasionado de la meteorología. Llevo más de 15 años dedicando mis ratos libres a perder la mirada bajo cielos amenazantes, cámara en mano, persiguiendo tormentas.

Empecé en esto por el año 2007. En aquel entonces no existían las aplicaciones ni las facilidades que tenemos hoy. Recuerdo pasar horas bajo la lluvia con un trípode que temblaba con el viento, sin conseguir ni una sola foto decente. Pero aprendí. Vaya si aprendí. Aprendí sobre paciencia, exposición y lo impredecible que es la naturaleza.

Hoy quiero compartir contigo todo mi flujo de trabajo: desde cómo me anticipo a una tormenta, hasta el equipo que uso y cómo edito mis fotos. Pero antes de leer, te dejo por aquí mi vídeo completo donde te lo explico todo con ejemplos reales. ¡Haz clic para verlo!

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1. Planificación: Mis herramientas para cazar tormentas

Una buena foto de tormenta empieza en el sofá de tu casa, mucho antes de que caiga el primer rayo. Para saber a dónde ir, utilizo varias aplicaciones y webs:

  • Windy: Mi favorita para visualizar frentes de tormenta y vientos de forma muy visual. Su capa de «lluvia y truenos» es oro puro.
  • Radar Scope o Rain Alarm: Aplicaciones de radar meteorológico en tiempo real. Radar Scope es de pago pero ultra precisa, mientras que Rain Alarm es una gran alternativa gratuita.
  • Meteoblue: Ideal para predicciones detalladas de nubosidad por horas.
  • Blitzortung: Una web brutal que te muestra en un mapa interactivo dónde están cayendo los rayos en tiempo real en todo el mundo.

2. Seguridad: A las tormentas se les tiene respeto, no miedo

Chicos, esto es súper importante. Cada año mueren miles de personas por caída de rayos. Nunca pongas una foto por encima de tu vida. Sigue mis reglas de oro:

  • Nunca seas el punto más alto: Evita descampados, playas y cimas de montañas sin refugio.
  • Cuidado con los trípodes de metal: En medio de la nada, levantar un trípode de metal te convierte en un pararrayos humano.
  • El coche es tu mejor amigo: Los coches con carrocería metálica actúan como una jaula de Faraday. Son un refugio muy seguro.
  • Alerta máxima: Si sientes un hormigueo en la piel o el pelo se te eriza… ¡sal de ahí por patas! Significa que la descarga en esa zona es inminente.
  • Ojo a las riadas: Cuidado con aparcar cerca de ríos o ramblas secas. Una tormenta aguas arriba puede causar una crecida mortal en segundos.

3. ¿Qué equipo fotográfico llevo en mi mochila?

No necesitas el equipo más caro del mundo, pero sí ciertas características para capturar ese instante mágico:

  • Cámara con controles manuales: Necesitas poder controlar a tu antojo el ISO, la apertura y la velocidad, además de tener un buen rango dinámico.
  • Objetivos: Llevo un gran angular (como un 16-35mm) para cuando la tormenta está cerca, y un teleobjetivo (70-300mm) para capturar detalles o tormentas en la lejanía.
  • Un trípode MUY estable: Las tormentas traen viento, y una ráfaga puede arruinar una larga exposición o tirar tu cámara al suelo.
  • Intervalómetro (o disparador remoto): Fundamental para hacer fotos en serie (ráfagas) sin tocar la cámara y evitar vibraciones.

4. Parámetros y Configuración de la Cámara para fotografiar rayos

Aunque huyo de dar «recetas mágicas» porque cada situación lumínica es un mundo, estos son los ajustes por los que suelo empezar en modo Manual (M):

  • ISO bajo (100 – 400): Para evitar el ruido y, sobre todo, para que la luz intensa del rayo no queme la foto.
  • Apertura (f/8 – f/11): Nos da un punto dulce de nitidez excelente y nos ayuda a alargar el tiempo de exposición.
  • Velocidad de obturación lenta: Si es de noche y no hay luz ambiental, puedes hacer exposiciones de 15, 20 o 30 segundos. Así, si cae un rayo durante ese tiempo, quedará registrado. (Si es de día, necesitarás filtros ND para conseguir tiempos largos).

5. Mi flujo de edición (Revelado RAW)

Cuando llego a casa y descargo las fotos, la magia continúa en el ordenador. Yo utilizo Lightroom para el catalogado (clasifico con 5 estrellas mis favoritas) y hago los primeros ajustes: quito aberraciones cromáticas, bajo las iluminaciones para recuperar los detalles brillantes del rayo, y subo un poco la claridad y la textura de las nubes.

Para el toque final «sobrecogedor», me llevo la imagen a Photoshop. Allí uso herramientas como el Detail Extractor (de Nik Collection) para sacar todo el volumen a las nubes tormentosas, y Topaz DeNoise para dejar la imagen totalmente limpia de ruido.


Fotografiar tormentas es un reto que mezcla técnica, planificación y una pizca de suerte. Habrá días que vuelvas a casa con las manos vacías, pero cuando todo se alinea y atrapas ese rayo en tu sensor… te prometo que la sensación es inigualable.

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