Si eres fotógrafo y te estás adentrando en el mundo del vídeo, es probable que sigas utilizando tu fiel trípode de fotografía para grabar tus clips. Sin embargo, llega un momento en el que necesitas dar el salto a una herramienta específica. Hoy analizamos el Neewer TP73, un trípode de vídeo que promete robustez y fluidez a un precio muy competitivo.
A diferencia de los trípodes convencionales que solemos ver, este modelo está diseñado con una estructura de doble tubo y una rótula fluida, características esenciales para conseguir planos cinematográficos sin micro-vibraciones.
Construcción y Portabilidad: Primera Impresión
Lo primero que destaca al recibir el Neewer TP73 es su presentación. El equipo viene protegido en una bolsa de transporte acolchada de excelente calidad. Esto es un punto muy positivo, ya que proteger el equipo durante los desplazamientos es fundamental para cualquier creador de contenido.
En cuanto a la construcción, no estamos ante un trípode de viaje ultraligero de carbono, sino ante una herramienta de trabajo sólida:
- Material: Aleación de aluminio.
- Estructura: Doble tubo en las patas para máxima estabilidad.
- Peso: 2,7 kg.
Aunque esos casi 3 kilos puedan parecer mucho si vienes de la fotografía, en vídeo el peso es sinónimo de estabilidad. Ese peso extra es justo lo que necesitas para evitar que el viento o pequeños roces arruinen una toma estática.
Especificaciones Técnicas y Versatilidad
El sistema de despliegue utiliza perillas de bloqueo rápido, lo que permite montar el set en segundos. En cuanto a la altura, el TP73 es tremendamente versátil:
- Altura mínima: 77 cm (ideal para planos bajos o contrapicados).
- Altura máxima: 165 cm (perfecto para entrevistas a la altura de los ojos).
La Joya de la Corona: La Rótula Fluida
El punto fuerte de este trípode es su cabezal de arrastre fluido. Soporta una carga de hasta 6 kg, lo que significa que puedes montar configuraciones pesadas sin problema. En las pruebas realizadas, montamos una Sony FX3 con un 24-105mm G OSS, y el trípode ni se inmutó. Aguanta perfectamente la cámara, jaula (cage), monitor externo y micrófono.
Prueba de Campo: Rendimiento en el Teatro
Para ponerlo a prueba en una situación real, nos llevamos el equipo a un teatro en Sevilla para una grabación profesional. La base de la rótula demostró ser muy estable, permitiendo movimientos suaves (paneos y tilts) que son muy difíciles de conseguir con una rótula de bola fotográfica.
La sensación general es de robustez profesional. Es un equipo pensado para trabajar, para plantar la cámara y olvidarte de que se pueda mover.
Lo que NO nos ha gustado (El «pero»)
Como en toda review honesta, no todo puede ser perfecto. El Neewer TP73 tiene un pequeño fallo de diseño en la zapata rápida. Los tornillos de anclaje a la cámara no cuentan con una anilla o pestaña abatible para apretarlos manualmente.
Esto obliga a llevar siempre encima una herramienta, ya sea la llave Allen incluida, un destornillador plano o una moneda. Si bien no afecta al rendimiento del trípode una vez montado, es un detalle de usabilidad que se echa de menos en situaciones de rodaje rápido.

Conclusión: ¿Vale la pena el Neewer TP73?
Si estás buscando mejorar la calidad de tus producciones audiovisuales y necesitas estabilidad, la respuesta es sí. El Neewer TP73 ofrece una relación calidad-precio difícil de batir. Es robusto, fiable y su rótula fluida elevará el nivel de tus movimientos de cámara.
A pesar del pequeño inconveniente de los tornillos de la zapata, es una compra recomendada para videógrafos que buscan un soporte serio sin gastar una fortuna en marcas de gama alta.
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